Liderazgo Directivo Transformacional

Liderazgo y Trabajo en Equipo en la Educación básica

1. La ley de lo Trascendental

Uno es demasiado pequeño como para pretender hacer grandes cosas. – John C. Maxwell

Ley número 1. La Ley de la Trascendencia.

Maxwell inicia su capítulo 1 preguntando:

¿Quienes son sus héroes? Quizás usted no tenga «héroes». Si es así, entonces permítame hacerle esta otra pregunta: ¿A quién admira más? ¿A quién le gustaría parecerse más? ¿Qué personas lo emocionan y hacen que su corazón se acelere? ¿Admira a:

  • Empresarios innovadores como Jeff Bezos, Fred Smith o Bill Gates
  • Grandes deportistas como Michael Jordan, Marion Jones o Mark McGuire
  • Genios creadores como Pablo Picasso, Buckminster Fuller o Wolfgang A. Mozart,
  • Ídolos de la cultura pop como Madona, Andy Warhol o Elvis Presley,
  • Líderes espirituales como Billy Graham, John Wesley o la Madre Teresa?
  • O en otras ramas varias la política, las artes, las ciencias, como Alejandro el Grande,  Winston Churchill, Charlie Chaplin, Stephen Spielberg, Madame Curie, Thomas Edison o Albert Einstein?
  • O quizás a alguien en cuyo campo no se mencionó…
Todos admiramos a los que triunfan. Admiramos especialmente a los aborígenes que estaban aquí antes que llegaran los conquistadores, a aquellos luchadores solitarios que no se dejaron acobardar por las circunstancias o la oposición, a los fundadores que fueron estableciendo pueblos y ciudades en medio de la selva, a los representantes de la ley que luchan por mantener la paz en nuestros pueblos, a los pilotos que valientemente vuelan solos a través del Océano Atlántico, a los investigadores que pasan su vida trabajando en la soledad de su laboratorio o a los científicos que cambian el mundo a través del poder de sus mentes.
Por más que admiremos a los triunfadores solitarios, la verdad es que nadie ha podido hacer solo algo de valor. La creencia que una persona sola puede hacer algo grande es un mito.
El mito del llanero solitario
No existen los Rambos reales que derrotan, solos, a un ejército hostil. Incluso el Llanero Solitario no fue, en realidad, un solitario. ¡Adonde iba, iba con su Tonto!
Jamás alcanzó nada de relevancia una persona que actúa por sí sola. Incluso Albert Einstein, el científico que revolucionó el mundo con su Teoría de la Relatividad, no trabajó en aislamiento. De lo que debía a otros, en cierta ocasión Einstein dijo: «Muchas veces en el día me doy cuenta de cuánto mi propia vida externa e interna se levanta sobre el trabajo de los colegas, tanto vivos como muertos y con cuántas ansias debo esforzarme para retribuir tanto como he recibido». La historia de los Estados Unidos, como la de los demás países, está marcada por los logros de muchos dirigentes firmes y personas innovadoras que se arriesgaron. Pero esas personas siempre fueron parte de un equipo.
La creencia que una persona sola puede hacer algo grande es un mito.
El economista Lester C. Thurow dijo:
En la historia, cultura o tradiciones de los Estados Unidos no hay nada que se contradiga con los equipos de trabajo. Los equipos fueron importantes en la época en que vagones y trenes conquistaron el Oeste, cuando los hombres trabajaban juntos en las líneas de ensamblaje en la industria estadounidense que conquistó el mundo. Una estrategia nacional exitosa y una gran cantidad de equipos de trabajo lograron que los Estados Unidos fueran los primeros en llegar a la luna (y, hasta aquí, los últimos). Pero la mitología estadounidense exalta únicamente al individuo.
La importancia del Trabajo en Equipo
Un proverbio chino dice que «detrás de un hombre talentoso, siempre hay otro hombre talentoso». La verdad es que en el corazón de toda gran conquista hay un equipo. La cuestión no es si los equipos son importantes, sino si reconocemos que lo son y nos esforzamos por llegar a ser los mejores miembros del equipo. Por eso es que yo digo que uno es demasiado pequeño como para pretender hacer grandes cosas. Solo, usted no puede hacer nada realmente importante. Esa es la ley de lo trascendental.
C. Gene Wilkes, en su libro Jesus on Leadership, dice que el poder de los equipos no es evidente solo en el mundo moderno de los negocios sino que hay toda una historia que halla su ilustración en la Escritura. Lo explica así:
  • Los equipos hacen participar a más gente, lo cual proporciona más recursos, ideas y energía que cuando se trata de una sola persona.
  • Los equipos elevan el potencial del líder y atenúan sus debilidades. En los individuos, lo fuerte y lo débil están más expuestos.
  • Los equipos proveen múltiples perspectivas sobre cómo satisfacer una necesidad o alcanzar una meta ya que intentan diversas alternativas para cada situación. Los recursos del individuo para hacer frente a un problema rara vez son tan amplios y eficaces como los de un grupo.
  • Los equipos comparten los créditos por las victorias y las responsabilidades por las derrotas. Esto favorece la humildad genuina y la comunidad auténtica. Los individuos ganan las alabanzas y sufren las derrotas solos. Esto favorece el orgullo y a veces permite que se desarrolle un sentimiento de fracaso.
  • Los equipos hacen que los líderes den cuenta de las metas. Las personas que trabajan solas pueden cambiar las metas sin mayor responsabilidad.
  • Los equipos pueden simplemente hacer mas que una persona sola.
Si usted quiere desarrollar todo su potencial o lanzarse a una tarea aparentemente imposible (tal como comunicar su mensaje 2000 años después que se haya ido), necesita transformarse en miembro de un equipo. Esta puede ser una frase hecha, pero no deja de ser una gran verdad: Los juegos los juegan los individuos, pero los campeones son los equipos.
¿Por qué permanecemos solos?
A pesar de todo lo que sabemos sobre el potencial de los equipos, ¿por qué será que hay personas que insisten en hacer las cosas solas? Creo que las razones son varias:
1. El ego
Pocas personas están dispuestas a admitir que no lo pueden hacer todo, pero esa es la realidad de la vida. Los superhombres o las supermujeres no existen. Kerry Walls, uno de los miembros de mi equipo en el Grupo INJOY dice: «Hacer girar más platos sobre una varilla no aumenta su talento sino que aumenta su probabilidad de que se le caiga alguno». Por eso, la pregunta no es si usted puede o no hacer algo, sino cuánto tiempo le tomará darse cuenta que no puede.
Los equipos de trabajo surgen cuando usted empieza a pensar en «nosotros» en lugar de en «mí».
El filántropo Andrew Carnegie comentó : «Es un gran paso adelante en su desarrollo cuando usted acepta que otras personas pueden ayudarle a hacer un mejor trabajo del que podría hacer solo». Si quiere hacer algo realmente grande, entonces despójese de su ego y dispóngase a ser parte de un equipo.
2. Inseguridad
En mi trabajo con líderes he encontrado que una de las razones por la que muchos individuos no promueven el trabajo en equipo es porque se sienten amenazados por los demás. Es probable que el estadista florentino del siglo dieciséis, Nicolás Maquiavelo, haya llegado a la misma conclusión, lo que lo llevó a escribir: «El primer método para medir la inteligencia de un gobernante es observar las personas que le rodean».
Yo creo que es la inseguridad, más que un juicio deficiente o la falta de inteligencia, la que hace que los líderes con frecuencia se rodeen de gente débil. Como lo digo en Las 21 leyes irrefutables del liderazgo, solo los líderes seguros otorgan poder a otros. Esta es la ley del otorgamiento de Poderes. Por otro lado, por lo general los líderes inseguros no forman equipos. Casi siempre, esto ocurre debido a dos razones: o necesitan mantener el control de todo lo que se ha puesto bajo su cuidado, o tienen miedo de ser reemplazados por alguien más capaz.
En cualquiera de los dos casos, los líderes que no promueven el trabajo en equipo socavan su propio potencial y erosionan los mejores esfuerzos de las personas con las cuales trabajan. Deberían beneficiarse del consejo del Presidente Woodrow Wilson, quien dijo:
«No solo deberíamos usar todos los cerebros que tenemos, sino que deberíamos pedir prestados todos los que podamos».
3. Ingenuidad
John Ghegan, presidente de U.S. Business Advisors, mantiene sobre su escritorio un letrero que dice: «Si tuviera que volverlo a hacer, pediría ayuda». Esa interesante observación representa el sentimiento del tercer tipo de persona que no establecen equipos. Ingenuamente subestiman lo difícil que es alcanzar grandes logros. Como resultado, tratan de caminar solos.
Algunas personas que estuvieron en este grupo al final cambiaron de idea. Esto ocurrió cuando descubrieron que sus sueños eran más grandes que sus capacidades y se dieron cuenta que solos no lograrían nada. Entonces cambiaron. Usaron como fórmula para alcanzar sus metas el establecer equipos. Pero algunos aprenden la verdad cuando es demasiado tarde, y como consecuencia nunca logran sus metas. Esto es un fracaso.
4. Temperamento
Finalmente, algunas personas no son lo suficientemente inquietas y simplemente no piensan en términos de crear y participar en equipos. Cuando enfrentan desafíos, nunca se les ocurre integrar a otros para lograr algo.
Entiendo que no todos actúan de esta manera. Pero es realmente irrelevante si usted tiene o no la inclinación natural a ser parte de un equipo. Si hace todo lo que hace solo y nunca participa con otras personas, está creando grandes barreras a su propio potencial. El Dr. Allan Fromme lo expuso de esta manera:
Se sabe positivamente que se logran más y mejores resultados trabajando con otros que contra otros».
¡Qué afirmación! Son los equipos los que hacen cualquier cosa de valor duradero. Además, aun la persona más introvertida en el mundo puede aprender a disfrutar de los beneficios de ser parte de un equipo. Y esto es verdad incluso cuando lo que se quiere lograr no es algo excepcionalmente grande.
Hace algunos años, mi amigo Chuck Swindoll escribió algo en The Finishing Touch que resume la importancia de los equipos de trabajo. Dijo:
“Nadie es un equipo completo … Nos necesitamos unos a otros. Usted necesita a alguien y alguien necesita de usted. No somos islas. Para hacer «que la vida funcione» tenemos que descansar y apoyar. Relacionarnos y responder. Dar y recibir. Confesar y perdonar. Alcanzar, abrazar y confiar. Como ninguno de nosotros es un todo, independiente y autosuficiente, capaz de todo, todopoderoso, dejemos de actuar como si lo fuéramos. La vida es demasiado sola para que juguemos ese papel tan tonto. El juego se ha terminado. Vamos a vincularnos”.
Para la persona que está tratando de hacerlo todo sola, el juego definitivamente ya ha terminado. Si usted quiere hacer algo realmente grande, vincúlese con otros. Uno es demasiado pequeño como para pretender hacer grandes cosas. Esa es la Ley de lo Trascendental.
IMPLICACIONES EN EL ÁMBITO EDUCATIVO MEXICANO
Quizá todos hemos escuchado la mofa que se hace de nuestro país de que no sabemos trabajar en equipo, incluso hay un historia burda que lo ilustra, la de los cangrejos en una cubeta. Esta historia en parte tiene razón, por lo que en lo personal he visto, los mexicanos no sabemos trabajar en equipo, sólo nos he visto hacer equipo ante las desgracias, pero por lo regular pareciera por alguna razón desconocida, que todos tenemos un afán protagónico. Y como dice Lester C. Thurow, la mitología, exhalta únicamente a los individuos.
Desde los niveles más básicos hasta las universidades, no se enseña, ni se favorece el trabajo en equipo, lo cual redunda posteriormente en los ambientes de trabajo, desatándose una intensa y malograda ‘competitividad’, que muchas veces raya en la falta de ética, en el afán de muchos individuos de obtener los mejores puestos o mantenerse en sus zonas de confort, no ‘arriesgándose’ a hacer trabajo en equipo, ejerciendo un ‘liderazgo’ autoritario e impositivo, que refrena la libertad y la creatividad, y por ende, el logro de cambios y mejorías al interior de las organizaciones.
Pero esto está empezando a cambiar, el triunfo de la selección mexicana de fútbol, en los recién terminados Juegos Olímpicos 2012, es resultado de un Trabajo en Equipo, y no  sólo dentro de la cancha, sino fuera de ella.
Incluso de aquellos atletas que participaron en forma individual, tuvieron detrás suyo un equipo que los respaldaba. Sin embargo, esto no se ve, ni se vive cotidianamente, por lo que es necesario que quienes tenemos bajo nuestra responsabilidad a un grupo, aprendamos/enseñemos a Trabajar en Equipo. Y ello va, desde el nivel más básico de la educación (preescolar), hasta el más alto (universidad, maestrías, doctorados).
La historia de nuestro país será otra, en la medida que empecemos a trabajar en equipo para solucionar los problemas que nos aquejan como sociedad e incluso en lo individual.
Los equipos se tienen que conformar para lograr los objetivos dentro de cada escuela, y para ello es importante la participación de un verdadero líder.
El equipo, para lograr determinados objetivos, requiere del líder, es aquí, donde confluyen el liderazgo y el trabajo en equipo. Sin un líder, el equipo será como un barco sin timón, sin guía.
Con un equipo se pueden lograr cosas insospechadas hasta entonces dentro de cada organización, cosas que realmente valgan la pena, que nos hagan soñar, dar lo mejor de cada uno y alcanzar la Trascendencia.
En conclusión, es sólo a través del Trabajo en Equipo que podremos lograr Grandes cosas y Trascender.
Y tú, Usted, ¿que opina?
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